Profesional en Psicología

El resto del semestre pasó normal, no hubo sucesos que resaltar. Para la última nota yo ya veía que todo iba a estar bien porque el segundo corte me fue muy bien y la última nota no tenía nada de especial, pues ya había terminado el trabajo de las prácticas, había hecho la propuesta y presentado a mi jefe, él ya me había hecho la calificación y solo quedaba la nota de mi asesora que, yo pensaba, no iba a haber inconveniente alguno.

Ya estábamos esperando las notas del corte, antes de subirlas al sistema los profesores nos deben enviar las notas para que nosotros podamos revisarlas y si hay algún inconveniente poderlo resolver. Al recibir el correo quedé pasmada, la nota no estaba ni cerca de ser la esperada. Inmediatamente me comuniqué con la profesora, no recuerdo si la llamé o devolví el correo, lo que si recuerdo perfectamente fue parte de su respuesta y tenía que ver con la falta que tuve con la primera entrega, que yo seguía en desacuerdo pero era un tema que no pensaba discutir, además que estábamos hablando de otra nota totalmente diferente, y lo segundo fue que a ella no le parecía que me apareciera tarde a una clase y dijera que me había quedado dormida como si nada.

En la publicación anterior expliqué la situación ocurrida, no me justifico pero, como lo mencionaba mi intensión no era faltarle al respeto, simplemente fue un momento de sinceridad y creer que una excusa no iba a justificar tampoco la llegada tarde. Cuando procesé su respuesta debo decir que tuve que hacer varias respiraciones profundas y meditar muy bien mi respuesta, porque lo que más me enfurecía era que habían otros estudiantes en el grupo que por regla llegaban tarde, no leían, no participaban de las discusiones y tranquilamente lo decían. Por un malentendido y un error, aunque creo que fue más por la sinceridad con que le decía las cosas y que no era de las que participaba activamente en la facultad, era la nota. Hay sido lo que haya sido, lo tomé muy personal, no me parecía justo, no lo veía justo, mi trabajo en la empresa donde hice la práctica fue impecable, no tuve problema con nadie, mi trabajo fue reconocido y agradecido, mi jefe me había dado una calificación casi perfecta, leía absolutamente todo lo que nos dejaban, participaba en la asesoría y todo eso lo escribí en el correo. Fueron párrafos justificando mi inconformidad con la nota.

Esperé impacientemente la respuesta de la asesora. Por un lado me preocupaba porque su nota esa última nota era todo, era el veredicto final de si pasaba o tenía que repetir el semestre, prácticamente. Por otro lado, me preocupaba que, en ese momento, aunque intenté escribir con la mayor objetividad posible, lo seguía tomando como algo personal y, tal vez, pude haberla escrito desde la emoción más que con la razón, ni siquiera había leído lo que había escrito al terminar, simplemente justo después de escribir el punto final mi siguiente click fue en el botón de enviar.

Hoy, debo decir, que no estoy del todo segura cuánto tuve que esperar para su respuesta, pudo haber sido minutos, como pudo haber sido horas, realmente no lo recuerdo bien. Pero cuando llego la respuesta, sus pocas palabras me dieron la razón, supe que estaba en lo cierto y que su nota era más que injusta. Quiero decirles que justo llegue a este punto y me entró la curiosidad y busqué el correo, solo encontré mi respuesta en el cual justificaba todo el trabajo que hice durante el semestre no solo en mi lugar de práctica sino en las asesorías también, no logré encontrar su respuesta.

Toda esta historia se las cuento porque muchas veces la sociedad misma te fuerza a cumplir ciertos estándares y a seguir ciertas normas o esquemas porque a la mayoría le funciona. A mí no me funciona lo que a la mayoría sí. A mí no me funciona trabajar en una oficina, no me funciona cumplir órdenes con las cuales no estoy de acuerdo, no me funciona que me digan qué hacer, cuándo hacer y cómo hacer, a mí me funciona ver a las personas, conocerlas acercarme a ellas y ayudar desde donde sé que puedo ayudar. Hoy todavía sigo queriendo muchas cosas que espero ir cumpliendo paso a paso en este nuevo camino que he escogido para vivir, para trabajar y para ayudar, es mi forma de dejar mi granito de arena y es mi forma de empezar a generar el cambio.

Lo que recuerdo es dijo que me subiría la nota a lo justo para no perder el semestre y a lo cual acepté. Cómo se los he dicho una nota no me dice nada de mis capacidades ni mi aprendizaje, tampoco de mis habilidades ni competencias. Sin embargo, no quiero desmeritar a quienes su dedicación se basa en ello. Cada quien mide sus esfuerzos con base en sus propios criterios y simplemente los míos no se basan en ello y la razón es porque me he dado cuenta que, a lo largo de mi carrera, incluso en el colegio, ninguna de esas notas ha determinado mi camino a seguir, por otro lado, lo ha determinado lo que yo siento que puedo hacer, lo que yo conozco de mí, los retos a los que me he enfrentado y lo que siento en lo que soy buena, eso ha determinado el camino que he venido construyendo.

01 de marzo de 2016
Lucha por lo que crees que es correcto que la vida misma te dará la razón, pero si te equivocas, no te preocupes, es parte del proceso de vivir.

De todo esto y más nace este emprendimiento, nace mi trabajo, mi convicción y dedicación.

¡Vive con amor!

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